El pensamiento de Aznar es una muestra perfecta del pensamiento liberal.
Un haz lo que yo bien digo, pero no lo que yo mal hago, que se ha transformado en “Haz lo que yo te diga, y déjame hacer lo que yo quiera”.
Ese pensamiento egoista y centrista, en el sentido del “yo” como centro de todo, es lo que nos ha metido en esta crisis sin precedentes.
Y encima se atreven a darnos lecciones de cómo salir de ella. Lecciones, por su puesto, encaminadas a quedarse con el dinero público sin luego devolver nada a cambio.