Evitemos la Crisis

Junio 20, 2008

Unas muy buenas recetas para salir de la crisis

Archivado en: Creación de Riqueza — guerrerosdesingularidad @ 10:06 am

Mejoremos el transporte público y ahorremos energía.

http://www.elblogsalmon.com/2008/06/15-entrevista-a-stiglitz

Es lo más sensato que he oído desde que comenzó la crisis.

Pero claro, viniendo de quien viene, no me extraña. El premio Noel de economía, Josep E. Stiglitz, y el que es, en mi opinión, el mejor economista de los últimos 15 años.

Reducir la factura energética, o mejor, crear un sector energético en nuestros países para poder crear empleo y riqueza en el interior, y que esta no salga fuera.

Esa es la salida.

 

Marzo 17, 2008

¿Podremos parar la crisis?

Archivado en: Creación de Riqueza, Finanzas, Inmobiliario — guerrerosdesingularidad @ 8:12 pm

Bien, no hay duda de que esa es, ahora mismo, la pregunta del millón.

No pretendo responderla cion un sí o un no, pero sí dar algunas claves que yo creo son importantes para desentrañar esta incógnita.

Todo el mundo parece de acuerdo en que la crisis actual es una crisis de confianza, que ha derivado en una crisis de liquidez.

Es decir, como la gente ya no confía en los demás (y eso incluye a bancos, gobiernos, firmas de inversión, empresas, y capital riesgo) a la hora de devolver los préstamos, se ha restringido muchísimo el crédito, lo que ha originado una excesiva ausencia de dinero en el mercado.

Es sabido que el mercado se basa en esos movimientos de dinero y en la confianza generalizada para crear el valor que hace que crezcan las acciones, las casas, etc.

La incertidumbre, y la ausencia de movimiento, ha creado un escenario donde la gente ha empezado a dudar del valor que hasta ahora creían seguro.

Por ello bajan las acciones, los precios de los pisos.

Ante esto, sólo caben dos posturas.

La primera, inyectar dinero, liquidez y bajar los tipos de interés. Según algunos expertos esta es una solución a corto plazo, pues sólo aplaza lo inebitable.

Otros, en cambio, esperan que restablezca la confianza en la economía mundial. Pero para ello debemos tener clara una cosa. Y es que para que esta medida tenga éxito tiene que haber suficiente dinero para convencer a la gente.

Obviamente, cuanta más incertidumbre y más miedo, más dinero hará falta inyectar (estas vacaciones de Semana Santa van a ser un buen barómetro sobre la confianza de la gente en la economía).

Dinero hay a expuertas. No lo dudemos.

Cientos de miles de millones acumulados durante el período expansivo más largo de la historia, la riqueza inmensa creada por las nuevas tecnologías y el valor originado en los países emergentes. Además de todo el capital acumulado por nuestro sistema.

No hay duda de que tenemos dinero suficiente para convencer al sistema de que la economía está sana. La duda es si se está haciendo lo suificientemente rápido, y de forma eficiente.

Malgastar el dinero en medidas no eficientes ni eficaces eslo único que puede eliminar el recurso fiscal y monetario a la hora de solventar la crisis.

Hablaba de una segunda forma de sortearla, y es, ni más ni menos que crear el valor que parece faltar.

Ante la distuntiva de si una empresa, o una vivienda, o un paquete de acciones valen el precio pagado por ellas, la mejor alternativa es que realmente valgan ese precio. Para ello, serían necesarias toda una serie de medidas encaminadas a aumentar la creación de riqueza para la sociedad, a potenciar el valor aportado por los empleados, mejorar la productividad y reducir costes de materias primas (en mi opinión, reducir empleo o la contratación de servicios generará más incertidumbre global).

Es decir, que lo que compre valga lo que pago por ello.

Pero claro, ese es el camino difícil, hay que trabajar muy duro para lograrlo a tiempo, es más fácil meter en la economía el dinero de los miles de millones de contribuyentes.

Febrero 17, 2008

El potencial del medio ambiente en época de crisis

Archivado en: Creación de Riqueza, Energía — guerrerosdesingularidad @ 9:49 am
A veces uno se pregunta cómo no vio un camino que había estado tan claro todo el tiempo delante nuestro.

Eso me ocurre a mí con las turbulencias financieras que estamos viviendo, y que llenan de incertidumbre a los ciudadanos, empresas y consumidores, afectando negativamente a la economía.

Y es que hay mucha gente afanándose en encontrar una solución, que hasta ahora se ha mostrado esquiva, y hemos tenido que ir tirando con pequeños parches que, de momento, aguantan.

Pero la solución, en mi opinión, ha estado todo el tiempo delante de nosotros.

El Medio Ambiente.

El potencial de creación de riqueza del medio ambiente (En el mundo, en Europa y en España en particular) es tremendo. Se calcula que el medio ambiente genera una riqueza gratuita equivalente a todo lo que producimos los humanos, pero con nuestra ayuda, puede llegar a producir mucho más.

Sobre todo, en España.

¿En qué ámbitos?

Energías: con un déficit tan grande como el que España y Europa poseen, creo que queda nítidamente claro que cualquier paso que se dé en pos de lograr una mayor eficiencia energética, y una reducción de esta dependencia es no sólo positivo, sino totalmente necesario.

De la misma forma, los problemas del Cambio Climático, que ya prácticamente nadie niega (excepto aquellos con intereses en seguir con el actua modelo energético), hacen que estos cambios hacia un modelo de generación y consumo de energías renovables deban ser inminentes.

El medio ambiente posee los medios necesarios para proporcionarnos los recursos energéticos que necesitamos para conseguir un desarrollo ostenible, al tiempo que seguimos manteniendo un crecimiento económico que no renuncie a la riqueza que creamos. O que la aumente.

Estoy pensando en la energía solar, la eólica, la maremotriz, el reciclaje y los biocombustibles, pero a menor nivel podríamos agregar la quema de biomasa sobrante o de basura.

Con un plan de energías renovables adecuado se crearía una cantidad de energía, y de puestos de trabajo, que lograrían impulsar el crecimiento más allá de los peligros de la crisis. Es más, lograríamos reformar el sector agrario convirtiéndolo en un sector mucho más productivo, dinámico e integrado en la economía moderna, beneficiando a toda la cadena de producción de riqueza de paso (distribuidores, consumidores, etc.). La agricultura puede darnos la llave para levantar la economía.

Un segundo sector ligado al medioambiente y que representaría una solución a los problemas de nuestro modelo de crecimiento actual sería el turismo rural, gastronómico o cultural. Para revitalizar el turismo, conseguir la afluencia de turistas con un gasto de mayor calidad, revitalizar las zonas agrarias y aumentar nuestro patrimonio natural y cultural.

Un tercer paso, relacionado con el primero, es la gestión del agua. No hace falta decir que a día de hoy, el problema del agua es cada vez más acuciante. Un plan de gestión integral del agua, en la que se limpien y se aproveche el 90% de las aguas residuales, así como el conseguir un consumo más racional y un uso responsable nos darían todavía más riqueza. el agua es vida, pero también, y cada día más, el agua es dinero, y lo estamos tirando.

La biotecnología. Relacionada con el medio ambiente y la medicina, este área de investigación promete una revolución alimentaria, médica y tecnológica. España (y Europa en general) está muy atrasadas en sus investigaciones en este ámbito. Para aprovechar su potencial de crecimiento y de creación de riqueza deberíamos creantros de investigación e innovación, ligados a Universidades y empresas, utilizando fondos de otras partidas de gasto mucho menos productivas.

El medio ambiente, en resumen, tiene las claves para evitar a crisis económica, y más aún, en un país como el nuestro, joya medioambiental en una europa ávida de Naturaleza y necesitada de mecanismos sostenibles de creación de riqueza.

Septiembre 4, 2007

Creemos riqueza

Archivado en: Creación de Riqueza — guerrerosdesingularidad @ 7:53 am

Me gustaría comenzar una cadena de creación de riqueza.

La idea es ver cuanta riqueza libre puede crear un grupo de gente dedicada en su tiempo libre a generar bienes y servicios gratuitos para el resto de los seres humanos.

He hablado en ocasiones sobre la Singularidad Económica, y sobre cómo el hombre podría alcanzar un estado de riqueza tal que no tendrían sentido las guerras, el crimen ni ningún mal.

Para ello, como hemos comentado en otras ocasiones, deberíamos incrementar la riqueza, sea del tipo que sea.

Yo hago dos clasificaciones de la riqueza.

En cuanto a su propiedad.

- Riqueza de particulares y empresas (bienes, productos financieros, participaciones en empresas, conocimientos, algunos tipos de energía).

- Riqueza de los Estados (desde sus bienes y servicios hasta sus reservas de oro y divisas, pasando por la riqueza natural de su territorio)

- Riqueza libre (aire, conocimiento en internet, los mares, energías alternativas, etc.)

Y en cuanto a la naturaleza de su creación.

- Riqueza natural: aquella no catalogada que viene de los recursos naturales gratuitos. como el aire limpio, la pesca, etc.

- Riqueza económica y financiera: la que es estimada por el PIB

- Riqueza prosumista (en honor a Alvin Toffler): es aquella que generan las personas y que no es medida por el PIB.

Esta última clasificación permite que los subconjuntos interactúen. Así, por ejemplo, gran parte de la pesca como recurso producido por la naturaleza, es “robada” del mar e incorporada en el PIB, lo que no significa que las empresas sean quienes crean esa riqueza (Sobre los costes que todos asumimos cuando una empresa explota la Naturaleza sin pagar nada a cambio a hablaremos).

Por último, podríamos hacer una última clasificación en cuanto al tipo de riqueza del que hablamos.

riqueza1.jpg

- Material

- Inmaterial

- Fiannciera

- Digital

- Natural

Son formas de clasificar la riqueza tan válidas como otra cualquiera.

Bien, pasemos a la idea básica de esta “cadena”.

Si conseguimos crear suficiente riqueza libre, del tipo que sea, y tenga el origen que tenga, algunas personas pensarán que se pone en peligro la esencia del capitalismo y el trabajo, pero mi teoría es que, en la medida que consigamos al mismo tiempo hacer calar la idea de que la gente debe aportar al mundo tanto como toma de él, lograremos que la riqueza libre su multiplique y vaya sustituyendo al Estado y a las empresas como suministradores de bienes y servicios.

Crear páginas web, servidores, mejorar nuestros barrios, nuestras calles, son sólo alguna de las posibilidades.

Plantemos árboles que proporciones oxígeno y reduzcan el CO2, instalemos paneles solares, reciclemos para ahorrar recursos, participemos en la vida cultural del barrio, escribamos blogs, eduquemos a los niños, conduzcamos respetando las señales para evitar accidentes.

¿Creamos estaciones astronómicas y meteorológicas que aporten datos sobre una zona y los vuelquen en internet?¿Hacemos una plataforma para proteger una laguna o un bosque?

Las posibilidades son inmensas, y sólo están limitadas por nuestra imaginación.

Me surge una pregunta.

¿Cuánta gente tendría que trabajar en este proyecto para que fuese efectivo? Evidentemnete cuanta más gente lo hiciese mejor.

Pero con sólo un 10% de la población trabajando por el bien común en sus ratos libres, se conseguiría, sólo el primer año, aumentar un 2 ó un 3% la riqueza creada a disposición de todo el mundo.

Ese 3% serviría, en el caso de la economía digital, el conocimiento, y la información, para crear una mayor retroalimentación que tendría un efecto multiplicador.

De la misma forma, se podrían crear medios de producción para aumentar más la riqueza en años venideros, por ejemplo, con talleres en los centros cívicos, de carpintería, fotografía, pintura, maquetas, internet, etc. Todo lo que hiciese que la gente estuviese dispuesta a emplear su tiempo libre en crear bienes y servicios que nos enriqueciesen.

Si lo conseguimos, si creamos la suficiente riqueza de todo tipo, libre o perteneciente a alguien, al final lograremos alcanzar la independencia económica, y seremos libres.

Cuestión de confianza.

Archivado en: Creación de Riqueza, Productividad — guerrerosdesingularidad @ 7:51 am

Dicen que la economía es cuestión de confianza.

Evidentemente, esto no es cierto al 100%, pues también hay un valor, una riqueza que subyace a las operaciones, y que debe soportar y apoyar dicha confianza. Si no es así, y la confianza y las expectativas superan los retornos esperados, es decir cuando perdemos dinero, es cuando se pinchan las burbujas.

La cuestión es si un Gobierno, una empresa, una persona o un grupo de personas pueden influir lo suficiente en la economía como para impedir una incipiente crisis. La sospecha de que la globalización ha construido mercados globales independientes de los gobiernos, así como las teorías más liberales, nos dice que ninguna intervención podría detener una crisis sin causar otra mayor.

Sin embargo, ¿es esto así? La experiencia nos dice que incluso las personas que se dicen más liberales esperan el rescate público cuando los problemas les afectan a ellos. No sería la primera vez que ante una perdida patrimonial, la gente se guarda sus principios en el bolsillo para sacarlos la próxima vez que luzca el sol.

Es el momento de pensar actuaciones públicas eficientes que fortalezcan la economía y permitan una transición efectiva del empleo de sectores de más baja productividad hacia otros más modernos y ágiles.

Las medidas deberán tomarse mirando tanto al corto como al medio y largo plazo, y en mi opinión, nunca deberían ser ayudas directas, sino actuaciones sobre la oferta que aumenten la productividad y la eficiencia, sin dañar la estructura del empleo estable.

¿Un ejemplo? Introducir, de verdad, reformas agrícolas eficientes en toda Europa que permitan un cambio de cultivos hacia plantas oleaginosas útiles para producir biodiesel y etanol, desde los cultivos agrícolas menos productivos que tenemos hoy en día.

Los gobiernos deben dar señales claras de que sus actuaciones van en la línea de fortalecer la economía, mejorando infraestructuras tecnológicas, energéticas, la educación, etc.

Y en el caso de España, además, creando un modelo de turismo sostenible basado en políticas racionales de conservación, consumo energético y de agua responsable y protección ambiental.

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